¿Qué hemos logrado después de 22 años aprendiendo sin escuela?

¿Que qué hemos logrado después de tanto tiempo aprendiendo sin escuela?

Eso es lo que algunas personas nos preguntan.

Empecé con miedo… como si caminara con lo ojos cerrados en un lugar desconocido. Temía fallar, caerme, arruinarle la vida a mis hijos, arruinarme la vida a mi misma… equivocarme.

Comenzamos con la esperanza de alcanzar algo grande, alto, bueno… diferente.

Nos hemos dedicado todos los días a lograrlo desde entonces.

Si volteo atrás logro distinguir que estamos superando por mucho nuestras propias expectativas. Fue una buena decisión… no la cambiaría por nada.

Ana, hoy de 22 años, fue admitida en una buena universidad de nuestro país. Nunca había hecho un examen estandarizado y tuvimos que practicar hacerlo con velocidad. Logró la admisión sin problema superando el promedio. A principios de este año se fue a España utilizando un intercambio de su universidad. Pensamos que el “primer mundo” la apantallaría con sus recursos y cultura pero no fue así. Su cosmovisión resultó ser más grande y profunda de lo que parecía. Hoy está de regreso con nuevas fuerzas y muchas ganas de invertirse en proyectos que sigan construyendo para este hermoso país y su gente: México.

Pronto terminará su licenciatura en Gestión y Economía Ambiental con la humildad que se requiere para aportar a su entorno.

Keila, con 20,  es una artista. Siempre le gustó aprender moviéndose y por eso fue gimnasta y bailarina. Hoy es el primer Oboe de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Guadalajara. La gente le pregunta que si dedicará su vida al arte y ella contesta con seguridad y pasión que lo hará a pesar de que para la mayoría en nuestro entorno ese no es un proyecto de vida serio y de sustento.

Pollo, como le decimos de cariño, es mi tercer hijo y tiene 16. El mayor de los varones. Cuando era pequeño soñaba con lujos y lustrosas apariencias pero hoy, después de hacerse amigo de la tierra, de las plantas y de la vida ha decidido llenar nuestra azotea de plantas comestibles que logran surtir apenas una pizca de nuestras necesidades alimenticias pero que representan el comienzo de un estilo de vida lleno de aprendizajes de química, matemáticas y música culta. Lee todo el tiempo y ama la vida sencilla y apacible.

Pablo también está comenzando a expresar lo suyo. Siempre callado y concentrado. Se interesó por la informática y la física desde pequeño. A los 12 años ganó un concurso de videos científicos y por ello viajó a Ginebra, Suiza, para visitar el colisionador de partículas más importante del mundo. Hoy tiene 14 y tiene su propia empresa de juegos de mesa además de pasar la mayor parte de su día aprendiendo programación y diseño por computadora.

Josué es el más pequeño. Tiene 9 años y canta todo el día. Ama a los animales y quiere aprender todo lo que tenga que ver con vida marina. Hace amigos en todas partes y casi nunca está quieto.

Estoy segura de que lo que hemos logrado hasta hoy no supera lo que muchas familias alrededor del mundo han hecho. Hijos sanos, socialmente equilibrados, emprendedores y limpios pero, entonces, ¿cuál es la diferencia de haber aprendido fuera de la escuela?

  • Un vínculo inquebrantable

Estar 24 horas al día 7 días a la semana juntos (literal) ha producido en nosotros tal compenetración que los lazos son estrechos, muy estrechos. El permanecer ésta cantidad de tiempo juntos pudo haber provocado exactamente lo opuesto, sin embargo no fue así porque deliberadamente no lo permitimos. Exponerte de esta manera a tus hijos te hace completamente vulnerable. Tus fallas, descontroles, ataques de ira, berrinches y desánimos no pueden ocultarse ni maquillarse. Estás obligado a crecer o desertar. A cambiar o amargarte. A dejar atrás tus errores o a salir corriendo en plena huida. Sanar las heridas de tu propia crianza, trasformar tu mente para que no se amolde a una cultura enferma, mantenerte en un estado de constante alerta para no volver a patrones dañinos te hace más fuerte, más capaz, más avispado… más apto. Sin duda que este proceso interno es tan enriquecedor que aunque ninguno de ellos hubiera aprendido nada en el ámbito académico, de todas maneras el proyecto valdría la pena.

  • Identidad

Despertar todos los días por la mañana sin tener prisa y con el reto de descubrir quién soy en realidad y qué quiero hacer con mis días es un regalo increíble. La mayoría de los niños del planeta se despiertan cada mañana con una agenda planeada por alguien más. El sistema educativo obedece a objetivos económicos y particulares de otros, no del niño. Construir una identidad propia y congruente con su propia esencia y diseño es el mejor regalo que un padre le puede dar a un hijo además de la vida. Cuando un niño va descubriendo poco a poco quién es no significa que no tenga dificultades en el futuro, solo significa que tiene mejores herramientas para enfrentarlas.

  • Salud

Según el doctor Luis Alberto Vargas en el libro De la tierra a la mesa, “La paradoja actual consiste en que nunca en la historia de la humanidad habíamos contado con tal cantidad de alimentos, y al mismo tiempo los problemas de salud asociados con la alimentación inadecuada jamás habían afectado a tantas personas”. Muchas familias hoy no tienen la oportunidad de escoger y preparar sus propios alimentos porque un mundo de prisas y estereotipos nos les permite hacerlo. La salud y el bienestar de muchas familias está subordinada un estilo de vida competitivo y lleno de estándares sin valor. Tener tiempo de cocinar, preparar los alimentos desde cero, aprender  lo que es de verdad importante para el cuerpo, descansar, tomarse el tiempo para buscar y respirar aire fresco, darle el tiempo al cuerpo para recuperarse durante una enfermedad y utilizar pocos remedios invasivos al cuerpo y al medio ambiente son “lujos” que pocas familias pueden disfrutar. Un cuerpo sano puede aprender mejor, trabajar mejor y producir más bien. Un cuerpo sano en una mente sana era el ideal que buscaban los griegos y hoy se busca en teoría pero en la práctica no se logra concretar porque vivimos en un sistema que nos hace ser incongruentes.

  • Vidas enfocadas

¡Enfocarse en lo verdaderamente importante es tan difícil! Hay tantos distractores disfrazados de asuntos importantes. Acumular objetos materiales como ropa o muebles son solo un ejemplo de entre tantos que meten ruido en nuestra cabeza y evitan que escuchemos la voz silenciosa de la sabiduría que nos quiere mantener libres para expresar nuestro propio diseño. Los niños y los  jóvenes son aplastados constantemente con ideas de autodestrucción, consumo excesivo, falta de identidad, problemas para relacionarse con otros de manera sana, apatía hacia la vida, falta de gratitud y confusión. He descubierto que lo más valioso que le puede dar un padre y una madre a un hijo no es “educación”, es la oportunidad de descubrirse a sí mismos sin prisas ni presiones externas. Es permitirles conocerse de tal manera que se amen tanto que nadie pueda venir a destruirlos con criticas o comentarios dañinos. Hoy los padres se sienten obligados a endeudarse o trabajar dobles turnos con tal de que sus hijos asistan a las mejores escuelas con maestros especializados en conducta infantil y artes diversas pero sometidos a estándares y competencias inútiles que los hacen pensar que el ideal es ser igual a todos los demás sin siquiera haber descubierto para qué están aquí y hacia donde van. Eso tiene que cambiar.

  • Vidas auto motivadas

Tú ayudas a tus hijos a comprender algunas cosas, a tomar conciencia de otras, a valorar la disciplina y el consejo, a respetar la vida y sus distintas expresiones pero nunca podrás ser el motor interno que mueva sus pasos. Una vida auto motivada nunca necesitará medicamentos antidepresivos, sueldos inmensos o chantajes. Lograr esto tiene que  ver con descubrir tu diseño y eso lleva tiempo, mucho tiempo. Tiempo de escuchar preguntas, resolverlas, conversar sobre temas profundos como la muerte o la ira, pasar muchas horas juntos en una sola actividad, atravesar por tiempos difíciles con buena actitud, vivir vidas congruentes con una cosmovisión propia y moverse todos los días sobre la plataforma de la paz. La auto motivación ha ido creciendo dentro del corazón de mis hijos en la medida en que han crecido en estatura. Los mayores tienen  ya “gasolina” suficiente para un buen tiempo a futuro.

La imagen de una “buena familia” se puede ver en muchas partes.

La gente sale de vacaciones en familia, va a la iglesia en familia, se junta a celebrar los días especiales en familia e incluso construyen sus negocios en familia. Eso está bien, muy bien, pero… ¿tienes la familia que de verdad quieres tener? En la intimidad de su vida, en su diario vivir, en las situaciones difíciles, en los problemas económicos o de salud, ¿tienes la familia que siempre quisiste tener? ¿la estás construyendo día a día?

Yo tengo desacuerdos frecuentes con mi esposo, discusiones y enfados con mis hijos, días complicados y problemas diversos pero tengo la familia que siempre quise tener porque nos dedicamos a construirla todos los días y mi corazón siempre estará muy agradecido por tan grande regalo.

Seguramente no hemos logrado cosas increíbles pero sí hemos logrado lo que quisimos lograr.

10 Replies to “¿Qué hemos logrado después de 22 años aprendiendo sin escuela?”

  1. Qué maravilla Cecy, hay tanta verdad en lo que escribes y haces. Tu experiencia y tú testimonio nos inspira a mi familia y a mí y nos recuerda que todo es posible y que en el camino aprenderemos muchísimo. Gracias por compartir e inspirarnos 💕

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  2. Inspirador .el miedo que describes es exactamente lo que mi esposa y yo estamos experimentando aun no sacamos a los niños de la escuela . pero después de leer tu articulo me has dado la inspiración y respuestas que necesitaba. Saludos desde Puebla

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  3. Bien, !mi admiración total para ti querida CECI!. Tus hijos son un ejemplo a seguir. Sus conversaciones desde niños con los adultos, son de igual a igual. Sus conocimientos, lenjuage y seguridad al hablar…!son impresionantes! ! Enhorabuena! CECI…Has logrado unos hijos inteligentes y seguros de si mismos.

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  4. ¡Hola Ceci, leerte siempre es inspirador! Cada día que pasa me doy cuenta de lo afortunados que somos al tomar la decisión de estar fuera del sistema. Me he redescubierto, cada día existe un nuevo aprendizaje, estar con mi hijo me ha enseñado a conocerme mejor y ser cada día una mejor versión de mí para contribuir en su desarrollo.
    Gracias por tan magnifico texto que reafirma, que vamos por buen camino.
    Saludos y abrazos desde Puebla

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  5. Muchas gracias! Te leía como quiero verme con mis hijos en unos años: satisfecha!
    Qué valiente! Si, los miedos tal como los describes han venido a mi desde que empecé a ver la opción para mí y mis hijos. Hoy, cumplimos unos meses que iniciamos desescolarizandonos. Miente es la que más trabajo requiere, ellos de 7 y 11 años parecen tenerlo más claro! Jajaja la organización para nosotros es lo que sigue, aunque ya vamos lograndolo!!! Los comentarios y críticas externas aún me afectan… Y aún no sé defenderme bien, pero poco a poco sé que se me irán resbalando y las iré tomando como simples miedos de otros que yo ya no tengo. Seguiré pendiente de tus publicaciones. Gracias

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