Una verdadera reforma educativa

Cecilia Arévalo Educación sin Escuela 6 Comentarios

Es difícil que los cambios aparezcan de un día para otro cuando se busca una reforma en cualquier ámbito de la vida. Todo el mundo habla de que la educación es la salida para casi cualquiera de los males de la humanidad. Gente en todas partes del mundo lucha por ello y se ganan premios internacionales por hablar en público de lo que debería ser una educación eficaz, pero… ¿qué sería una educación eficaz, eficiente o buena, o cuando menos que le proporcione a los niños y a los jóvenes las herramientas mas básicas para salir adelante en un mundo difícil?

Hay varios aspectos en los que considero que nuestro sistema educativo tiene carencias. En mi país, México, desde hace varios meses se nos ha dicho que la nueva reforma educativa ideada por el gobierno actual ayudará a mejorar las condiciones de maestros y alumnos para propiciar mejores aprendizajes y lo anuncian con cuetes y mariachi por todos lados, sin embargo gran parte de la población no se ve convencida de que ésta “reforma” sea reforma o de que sane las grandes dolencias que tiene nuestro sistema educativo.

Este sistema educativo y su reforma local han sembrado varias ideas en nuestras mentes y con las que me manifiesto en contra porque:

1. Nos ha hecho creer que en la escuela es el único lugar donde se puede aprender pero he comprobado en mi propio proyecto familiar que fuera de la escuela hay muchos más recursos de aprendizaje que dentro. Árboles, animales, personas, fábricas, situaciones, museos, parques públicos, montañas, playas, tiendas… todos son excelentes lugares para aprender.

2. Nos ha hecho creer que entre más temprano un niño se integre al sistema será mejor y por eso los padres de hoy se desprenden de sus hijos a edades cada vez más cortas delegando a diversos “especialistas” su privilegio de criar y educar cuando en realidad lo único que necesitan en esa etapa de su vida es a sus padres.

3. Nos ha hecho creer que la escuela nos da identidad para triunfar en la vida porque si no somos arquitectos, ingenieros o licenciados en tal o cual cosa no podremos ser personas realizadas ni de éxito.

4. Nos roba tiempo valioso con nuestros hijos porque la mayor parte del día de un niño común debe asistir a la escuela o hacer actividades relacionadas con ella y cuando llega el verano es necesario buscar actividades artificiales para seguir con el mismo ritmo de vida.

5. Nos quita recursos económicos porque el costo, no importa si la escuela es pública o privada, no es congruente con el beneficio ni académico, ni social, ni de salud.

6. Nos han acostumbrado a medir a nuestros hijos con números para saber si valen o no. Las evaluaciones actuales miden muy poco o casi nada de lo que en realidad debe importar. La memorización o el conocimiento de ciertas competencias que se deben demostrar en situaciones controladas no es un parámetro que dé un valor importante, pero también entiendo perfectamente que no hay otra manera de hacerlo manejando tal cantidad de alumnos que deben obtener un certificado de algo a como de lugar.

7. Es incongruente con una vida sustentable porque no importa si en su programa tienen proyectos de reciclaje o de huerta escolar; con la inmensa cantidad de gasolina, energía, papel desperdiciado estúpidamente y tiempo que se pierde en traslados y tareas inútiles, nunca van a ser compensados por la minúscula cosecha de papas o rábanos que logran cosechar en un ciclo escolar.

8. Nos ha hecho creer que el mundo laboral es lo mejor a lo que podemos aspirar. Tener un trabajo fijo y mal pagado es mucho mejor que desarrollar los talentos con los que hemos nacido y vivir dignamente de eso. No es lo mismo generar un bien a sólo tener un empleo.

9. Nos han hecho creer que la educación es la solución para los problemas de hoy pero está demostrado por las noticias que vemos y oímos a diario que el mero conocimiento no hace mejores personas, lo hace la sabiduría. Estamos cansados de tener líderes graduados en universidades caras pero que son igual de ladrones que los que no fueron a la universidad.

10. Nos ha sometido a un ritmo de vida exhaustivo… como una carrera de caballos desbocados buscando ganar a toda costa el premio de la mejor capacitación para tener un mejor sueldo. Es una carrera con el reloj latigueando nuestra espalda para que nuestros hijos sepan más que los demás, tengan más competencias y logren títulos más altos que los demás para ganar el premio mayor: un buen empleo que se quede con los años más productivos de sus jóvenes vidas.

Sin embargo, y lo digo con toda sinceridad, estoy segura que este sistema que conocemos hoy como escuela nunca ha querido arruinarle la vida a los ciudadanos comunes como tú y yo, mas bien es exactamente lo opuesto, pero también creo que las buenas intenciones de miles de maestros y pedagogos se han quedado muy cortas con las necesidades reales de un mundo muy complicado y lleno de gente. ¿Será posible lograr aprendizajes significativos, adquisición de competencias, libertad de pensamiento, identidad y sabiduría de la manera en que lo estamos haciendo? ¿Será posible que el sistema lleve a nuestra juventud a alcanzar la plenitud de su potencial? Con todo mi corazón quisiera que así fuera, pero los años pasan y la meta se ve cada día mas lejana e inalcanzable. Algo se debe estar haciendo mal porque millones de niños y jóvenes van a la escuela hoy y no están aprendiendo lo que se supone tendrían que aprender. De acuerdo con el Colegio de México, el 60% de los jóvenes que salen de la escuela después de 12 años de estudio, todavía no saben leer y escribir de manera suficiente. ¿¡12 años de estudio y no saben leer y escribir de manera suficiente!?

¿Qué pasaría si de pronto los padres de familia nos atreviéramos a dejar de culpar a otros por la educación de nuestros hijos y nos decidiéramos a tomarla en nuestras manos? ¿Qué pasaría si de pronto cientos de autos dejaran de circular en horas pico, si la matricula de varias escuelas bajara, si las familias se quedaran más tiempo en casa juntas aprendiendo y si los gastos de una casa disminuyeran porque ya no usan la escuela como recurso para aprender y certificarse en algún conocimiento? ¿Qué pasaría si de pronto las familias decidiéramos qué aprender y cómo hacerlo? ¿Qué pasaría si este ejercicio de aprendizaje resultara bien y los niños y jóvenes comenzaran a descubrir a temprana edad sus habilidades y las comenzaran a usar para beneficiar su entorno? ¡Qué pasaría…!

Soy una mamá común, con una licenciatura en la universidad pública de mi estado, con una familia de 5 hijos y con las mismas luchas económicas de millones de mexicanos, pero con una propuesta educativa que ha ido mucho más lejos de cualquier reforma y que ha dado resultados medibles y muy satisfactorios.

Tengo los pelos en la mano para decir que la verdadera reforma educativa sí es posible y la estamos haciendo miles de padres de familia que hemos tomado en nuestras manos la educación integral de nuestros propios hijos demostrando que no se necesita ser especialista en temas educativos o didácticos para llevar al esplendor a nuestros niños y jóvenes con la única herramienta básica; tener el valor de abandonar el sistema que todos conocemos para proponer y funcionar en otro “sistema” que se lleva a cabo en casa y que funciona mucho mejor.

Cuando se habla de una “reforma” es porque es imperativo cambiarle la FORMA a algo. Esa FORMA no necesariamente tiene que volver a ser como al principio pero sí tiene que tener las características para que propicie el cumplimiento de los objetivos de la mejor manera… más fácil… más completa… MEJOR.

La educación en casa, la educación sin escuela o Homeschool es la manera en que miles de padres estamos encontrando la FORMA precisa de satisfacer nuestro enorme deseo de ver a los hijos crecer sanos, felices, sabios, fuertes y decididos a aportar a su mundo una vez que estén listos. No tengo bien claro lo que el gobierno de mi país busque con esta reforma, tampoco tengo bien claro lo que buscan los maestros disidentes que se oponen a ella con protestas en gran parte del país, pero lo que sí logro distinguir en todo este alboroto es una maravillosa oportunidad para dejar de depender de las decisiones y los objetivos de otros y tomar en nuestras manos la educación integral de nuestros hijos.

Padres comunes alcanzando metas educativas extraordinarias con los suyos… ¡que mayor bien puede aspirar una nación!

Comentarios 6

  1. Ma. Guadalupe Flores

    Hola Ceci! excelente artículo, Actualmente, muchos padres no quieren escolarizar otros desean con ansias desescolarizar a sus hijos y la mayoría por temor y sobretodo por desconocimiento no se atreven.
    Es cierto que existen muchos padres que educan en casa y cada familia tiene sus formas y estilos de aprendizaje.
    Más sin embargo, pocos son los que comparten sus conocimientos y el cómo realizan la educación no escolarizada, es bien cierto que no hay un guión de cómo hacerlo, pero entonces si nos sirven de mucho las experiencias, los testimonios, el apoyo, articulos como este, sugerencias, etc.
    ¿Cómo y de que forma podemos tomar las riendas de la educación de nuestros hijos?
    ¿Cómo empoderarnos y salir avante?
    ¿Como no hacer sentir a tus hijos como bichos raros, porque en toda la colonia son los únicos que no van a la escuela?

    En fin, hay muchas preguntas sin respuestas, que cada familia tiene que ir resolviendo y en esa busqueda a veces nos perdemos, lo importante es no claudicar.

    Gracias! Ceci, por compartir.

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      Cecilia Arévalo

      Gracias a ti por tus palabras. Parte de la riqueza de este proyecto de vida es resolver la mejor manera de pasar los topes que la vida nos pone en frente de la manera mas genuina y congruente. Esas son excelentes lecciones de vida para los hijos.

  2. Mary Carmen Pérez

    Cecilia, mejor dicho no pudo ser, te volaste la barda, comparto estas palabras completamente, gracias por escribirlas, me siento menos sola en este mundo que aun no le caen todos los veintes, te admiro mucho y me admiro al mismo tiempo, admiro a los padres que afrontamos nuestra propia reforma educativa y tratamos de no embonar por completo en el sistema.

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      Cecilia Arévalo

      Es muy alentador saber de padres como tu Mary Carmen. Estamos luchando en la misma trinchera pacifica!!! Un abrazo.

  3. Brissa

    Excelente artículo. Me sentí identificada ya que también tengo 5 hijos con los que apenas tengo 3 meses haciendo homeschol, y creo que tienes las palabras precisas para describir precisamente lo que es hacer una verdadera reforma no sólo educativa, sino de vida, en la vida de nuestras familias. Muchísimas felicidades por ese don que tienes!!!

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      Cecilia Arévalo

      Brisa, bienvenida a este mundo de emociones extremas. Te mando mucho ánimo para seguir adelante con tu proyecto.

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