Paradigmas que necesitas cambiar si quieres adoptar un proyecto de educación en casa. Segunda parte

Cecilia Arévalo Educación sin Escuela 2 Comentarios

¿Listo para seguir destruyendo paradigmas?
Aquí te van unos cuantos más con los que probablemente tendrás que luchar…

Necesitas estar apegado al plan de estudios para aprender bien

¿Quién ideó el plan de estudios vigente en tu país? ¿Por qué se hizo así? ¿Será la mejor forma de aprender algo? La mayoría de nosotros hemos aprendido a hablar, caminar o conversar con otros sin ningún manual de instrucciones. Lo hicimos escuchando, observando y cometiendo errores. La existencia de un plan de estudios tiene más que ver con estandarizaciones y comodidad que con verdadera búsqueda de aprendizaje. Era necesario homologar los contenidos para evaluar y certificar a todos por igual pero no tiene mucho que ver con verdadero aprendizaje. Si te preocupas por que tus hijos tengan todo el plan de estudios adecuado al aprendizaje en casa es porque probablemente todavía no entiendas que no se trata de llevar la escuela a tu casa, se trata de aprender en casa sin las estandarizaciones limitantes de la escuela. Un chico que aprende en casa no sabe de todo pero sí sabe donde encontrarlo cuando lo necesite. Un chico que va a la escuela tampoco sabe de todo (aunque la escuela se esfuerza por enseñárselo) pero tampoco sabe buscar respuestas porque está acostumbrado a ser receptor pasivo de contenidos en lugar de productor de ideas en base a contenidos encontrados. El plan de estudios de cada país es la mejor manera de intentar llevar a todos los niños y jóvenes a aprender igual pero el problema es que no somos iguales y por lo tanto no llegaremos al mismo destino, por eso, deshazte de la idea de que necesitas incorporar el plan de estudios completo a tu proyecto en casa para ser eficaz.

La simple curiosidad humana no es suficiente para aprender algo

En realidad la simple curiosidad humana es la que nos ha llevado a conocer todo lo sabemos hoy pero nuestra mentalidad de “escolaridad obligatoria” nos hace sospechar que si aprendemos dirigidos solamente por nuestras preguntas aprenderemos en “desorden” y eso NO es un aprendizaje formal. Cuando aprendemos buscando respuestas a preguntas genuinas todos los datos que recolectamos tienen sentido y son guardados de manera permanente en nuestros cerebros porque les hemos encontrado una utilidad inmediata pero cuando aprendemos contenidos impuestos por un agente externo, como el plan de estudios, esos datos se van acumulando en la cabeza y casi de inmediato se colocan en la sección de “archivo muerto” porque no hay razón para tenerlos a la mano (excepto para pasar el examen). Tantos datos acumulados ahí en lugar de crear una secuencia de procesos para resolver algo se convierten en grandes “manchones” de información pegados a grandes “lagunas” de vacío donde se perdió la secuencia. Esa es la razón por la que los chicos que llegan a la universidad no saben las reglas de los signos o despejar una incógnita. En realidad se los han enseñado una infinidad de veces pero se quedó como un hueco de información en todos los datos guardados. La educación de calidad no es la que te da más información, en realidad es exactamente lo contrario: Poca información con mucho sentido que produce un hambre feroz para buscar más información.

Lo peor que le puede pasar a un joven o a un niño es no poder ir a la escuela

“Pobrecita, ¡quedó embarazada y ahora tendrá que dejar la escuela!”, ó “Pobre chico, su padre murió y tendrá que dejar la escuela para ponerse a trabajar”… ¡pero si el problema es ser responsable de criar un hijo a corta edad, no dejar de ir a la escuela! O el problema es quedarse sin la presencia y sustento de un padre ¡no ponerse a trabajar!. Estamos tan moldeados a una vida escolarizada que nos cuesta trabajo distinguir entre lo importante y lo común. Nuestra sociedad actual gira alrededor de la escuela. ¡Decidimos nuestros trabajos, horarios, vivienda, vacaciones, transportes, proyecto de vida y plan de ahorros en base a la escuela! Nos han convencido de que “la mejor herencia que les puedes dar a tus hijos es la educación” pero creemos que esto significa enviarlos a las escuelas más costosas y sofisticadas. Le hemos dado a la escuela un lugar prioritario en nuestras vidas sin darnos cuenta de que ella no nos ha pagado de manera congruente con eso. La escuela se queda con los años más tiernos, ávidos y fugaces de nuestras vidas y nos ha dado a cambio aburrimiento y apatía por aprender más. No merece nuestra admiración.

Ir a la escuela te permite ser alguien en la vida

Ni la escuela, ni el gobierno, ni tu religión, ni tu color de piel ni tu nación te hacen alguien. Tu ya eres alguien desde que estas en el vientre de tu madre aunque no hagas nada para demostrarlo. Le hemos dado a la escuela un poder que no se merece y que tampoco le corresponde.
Una gran universidad de mi ciudad contiene en su slogan “Saber más, para ser más”… entonces… ¿si sé poco también soy muy poco?… ¡wow! Ahora entiendo porqué no logramos eliminar un mundo de desigualdades, prejuicios, injusticias e intolerancias. Grandes personalidades de nuestro tiempo mencionan una y otra vez que la solución a la violencia y al hambre es la educación pero la realidad de la vida nos dice otra cosa. Las escuelas son entes sociales pequeños donde se viven todos los problemas de una gran ciudad: violencia, rezago, liderazgo incongruente, sobornos y lucha por el poder. La solución no es ir a la escuela, es adquirir sabiduría por medio de aprendizajes significativos e implicados. Saber más te hace más útil y responsable. Potencializa lo que ya eres.

Una buena educación es muy costosa

Los gobiernos cada día invierten más en el rubro de educación, no solamente porque somos más habitantes en el planeta sino porque se busca mejorar las características de los aprendices, sin embargo las grandes fortunas que se invierten no corresponden con los resultados porque gran parte de ese dinero se queda en el aparato administrativo. Aunado a eso, las escuelas privadas van en aumento porque hoy la educación también es un negocio, un negocio que los mismos padres hemos propiciado buscando que los nuestros tengan mejores recursos para salir adelante. En realidad deberíamos percibir que la educación (entendida como el conjunto de saberes) es un regalo, un inmenso paquete de conocimientos y tecnologías , que deberíamos transferir de manera gratuita de generación en generación. Es el privilegio de MI generación darle todo ese acervo a la siguiente… ¡sin ningún costo! Por no haber entendido eso nos hemos complicado la vida y le hemos puesto precio a todo de tal manera que hoy tenemos jóvenes recién egresados de una instrucción universitaria comenzando una vida laboral llenos de deudas y por lo tanto enfermos, económicamente hablando. ¿Eso es darles herramientas para la vida? El aprendizaje también debe ser congruente. Congruente con tus recursos, con tus habilidades, con tu entorno. Una educación en casa vive esa congruencia usando los recursos que tienes a la mano, tu cocina, tu jardín, tu barrio, tus manos, tu cosmovisión… tu tiempo. Un buen aprendizaje no tienen nada que ver con costos altos.

Todos aprendemos a la misma velocidad, profundidad y edad

Nos han dicho que somos únicos, que no hay nadie igual a nosotros. Tenemos diferentes temperamentos y enfoques. En las tiendas hay muchas tallas de ropa y si no entramos en ninguna podemos mandar hacer nuestra propia ropa. Si todos somos diferentes ¿porque todos tenemos que aprender de la misma manera? La escuela se esta confrontando con esta realidad y muy pronto se encontrará en un callejón sin salida porque será necesario cambiar su estructura completa para poder ser congruente con la verdad de que aprendemos de manera distinta porque somos únicos. Tendrán que dejar de atender grupos grandes, salones cerrados, horarios inflexibles, calendarios extenuantes. Para cuando ellos cambien nosotros ya habremos criado dos o tres generaciones de chicos educados en casa que aprenden a su medida.

Si no van a la escuela no podrán socializar de la manera correcta

-Define socializar- es lo que les digo a todos los que me hacen la famosa pregunta obligada a los que educamos en casa.
Socializar es tener las herramientas necesarias para una buena convivencia interpersonal. La mayoría piensa que la escuela sirve para adquirirlas pero ¿en realidad se aprende eso en la escuela? Platicar con alguien de tu edad un rato al día no es socializar. Platicar con gente mayor, jugar y proteger a los menores, saludar con libertad, ver a los ojos, usar lenguaje apropiado, no tener temor para pedir algo, buscar relacionarte con gente diferente a ti, tener empatía, ser inclusivos, saber escuchar con atención y tener temas variados de conversación sí son algunas de las características que manifiestan habilidades de socialización. La escuela ha tratado de fomentar esto de manera artificial y no lo ha logrado porque se ha empeñado en separar a los chicos de su familia, que es el lugar más indicado para desarrollar estas habilidades. Siempre será mucho más fácil llevarte bien con los amigos que con los hermanos o los padres. En casa es el lugar donde se gestan y se deben resolver a profundidad todos los problemas interpersonales. Las desilusiones, las amarguras y los rencores son parte del proceso de madurez de una persona sana y eso se logra con una relación intima entre padres e hijos. ¿Conoces a algún adolescente que le sea difícil conversar con otros desconocidos con libertad, que no salude, que sea indiferente o que tenga temor de preguntar? … muy probablemente es porque aprendió a “socializar” en la escuela.

Se aprende en base a materias o asignaturas separadas

La vida es una sola y no esta dividida en materias. Ésta mentalidad de segmentación nos ha traído grandes estragos en nuestro estilo de vida. Vemos todo separado: nuestra vida social, espiritual, física, laboral, conyugal… todo separado cuando en realidad es una sola cosa: la vida. Las matemáticas no están separadas de la gastronomía ni de las artes marciales ni de la vida del mar pero el hecho de ver el aprendizaje en bloques separados nos ha dado una cosmovisión muy pobre y limitada. La vida es una sola y es injusto separarla para tratar de entenderla mejor. La gente que ha aportado más en su tiempo, como Leonardo da Vinci o Einstein o Carl Sagan fueron personas que sabían de matemáticas, biología, física, música y muchas cosas más al mismo tiempo. Lo veían todo junto. Entendían que todo estaba interconectado y que para comprender algo debían hacerlo desde una sola plataforma. No les quites ese privilegio a tus hijos.

En la escuela te dan herramientas para la vida

La escuela podría darte herramientas laborales pero no para la vida. En realidad, y lo digo con tristeza, la escuela es incongruente con una vida plena porque separa a los chicos de sus padres antes de tiempo, les roba horas de creatividad y libertad y los prepara sólo para un empleo que los convertirá en esclavos de lo urgente haciéndolos dejar a un lado lo importante. La educación escolarizada es incongruente.
Los estudiantes de medicina pasan años sometidos a pesadas jornadas de estudio y de trabajo a costa de su propia salud. ¡Los promotores de tu salud viven alejados de una vida saludable! Los psicólogos pueden ayudar a resolver los problemas existenciales de otros pero no logran resolver los suyos propios. Los políticos pueden dirigir un pueblo pero no saben gobernar su propia casa. Nos han acostumbrado a ser incongruentes y nosotros lo hemos permitido. Detente un poco a pensar qué herramientas para la vida te dio la escuela y contéstate a ti mismo si valió la pena gastar tantos años en ella. Dale verdaderas herramientas a tus hijos para sobrevivir en un mundo difícil. Se congruente y toma valor para dar pasos seguros hacia esa congruencia.

Los padres solo sirven para enseñar buenos modales

En las juntas escolares de padres de familia nos dicen que somos pieza clave para el avance de nuestros hijos. Dicen que en realidad somos un equipo con los maestros y la institución educativa y que nos necesitan para cumplir con su misión pero la verdad es que ellos son los que ponen los contenidos, los horarios, los uniformes, los calendarios, los costos, las tareas, los limites, y las metas… ¿qué nos dejaron?
Hablando con verdad te digo que los padres somos los responsables de TODO lo que tenga que ver con nuestros hijos. Nadie más.
Cuando mi primer hija nació me sentía completamente inepta en lo que se refería a crianza y educación. Iba al pediatra y me regañaba. Los psicólogos, maestros, entrenadores y especialistas en educación me hacían sentir una completa inútil. Pensé que mi trabajo era solo parirlos, cambiarles los pañales, darles de comer y enseñarles a decir “gracias” y “por favor” a los que se les pusieran enfrente porque lo demás era trabajo de los expertos. No hay nada más alejado de la verdad que eso.
Muchos padres temen empezar un proyecto de educación sin escuela porque se sienten incapaces de hacerlo bien. Creen que necesitan estudios especializados, diplomas y certificados para saber hacerlo. Yo te digo que lo que necesitas es un espíritu libre, amor a los tuyos y determinación para llevarlos a lugares más altos y profundos en el conocimiento de la vida misma. Libérate de este paradigma tan dañino y opresor. Verás que no hay nadie más indicado para llevar a tus hijos a las esferas más profundas del conocimiento que tú mismo. Nadie los ama, los cuida y los quiere ver realizados en plenitud más que tú. De eso puedes estar seguro.

Si la intención es que tus hijos crezcan en un mundo de aprendizaje muy distinto al tuyo entonces recuerda que todo cambio profundo y duradero debe empezar de adentro hacia fuera.
Destruye estructuras viejas y obsoletas en tu cabeza primero. Atrévete a auto-cuestionarte constantemente en tus procedimientos. No lo hagas para destruirte a ti mismo criticándote, hazlo para crecer.

La verdadera libertad siempre empieza en la mente.

Comentarios 2

  1. Juan Andrés Medina Valdez

    Una de las etapas más hermosa de mi vida fue haber estudiado en la escuela, y ahora como adulto mayor me gustaría regresar. En esa ocasión con situaciones adversas en casa, adquirí gracias a la imagen, presencia, y orientación de mis profesores que me enseñaron a trabajar en equipo con mis compañeros. Teóricamente se dice que la madurez cerebral del individuo se logra cuando sale uno de una licenciatura (20-23 años), sin embargo existimos muchos que a veces solo llegando a viejos alcanzamos esa madurez, sin embargo en la escuela obtuve las bases, experiencias científicas y sociales para adquirir y valorar esa madurez, solo tuve que aplicarlas.

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      Cecilia Arévalo

      Es cierto, muchos de nosotros adquirimos en la escuela mucho de lo que sabemos, sin embargo la escuela actual funciona bajo los mismos paradigmas que funcionaban ayer aun cuando las exigencias actuales son otras. El acceso al conocimiento ha dejado de estar limitado a un solo lugar y se ha escapado para llegar a todo aquel que quiera aprender. Valoro y admiro mucho a todos aquellos maestros y maestras que han levantado muchas generaciones de gente capaz y bien preparada pero también compruebo todos los días que es necesario que retomemos el rumbo correcto de lo que significa un verdadero aprendizaje, que no sea desvinculado de la vida diaria y que no separe a los niños y a los jóvenes de un estilo de vida congruente con sus propias familias.

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