El derecho de los niños que faltó

Cecilia Arévalo Fundamentos para la Vida en Familia 16 Comentarios

Hace poco, en una agradable conversación, conocí la historia de la hija mayor de una familia a la que estimamos mucho. Son una familia buena, muy trabajadora y con un amor entre ellos muy evidente.
Por alguna razón comenzamos a hablar de la escuela y aunque tengo muchos años de conocerlos nunca había escuchado su experiencia al escolarizar a sus hijos.
Al tener muy pocos años de matrimonio, tuvieron su primer bebe. Una bonita niña de grandes ojos que siempre mostró tener una talla más grande de los niños de su misma edad.
Esta pequeñita siempre mostró mucho apego a su mamá y le costaba muchas lagrimas separarse de ella aunque fuera por muy poco tiempo. Fue así desde que era una recién nacida.
Cuando llegó el tiempo indicado su mamá la inscribió en preescolar como a todos los niños de su edad. Además, la escolarización les venia bien pues empezaban un pequeño negocio que requería de todo su tiempo y lo común es pensar que en la escuela estarán bien atendidos mientras los padres trabajan.
El primer día la pequeña lloró mucho. No quería quedarse en la escuela. Todos dijeron: “No te preocupes, ya se le pasará”… “Es por su bien”… “Todos los niños lloran los primeros días pero después vienen felices”. Su mamá, que la amaba muchísimo, trataba de tranquilizarse escuchando los consejos de otros. Ella también pensó que era normal y que pronto dejaría de llorar.
…dos meses después su pequeña hija seguía llorando.
Pasó el tiempo y las cosas no mejoraban. La niña se quejaba de que los demás la golpeaban y molestaban … era cierto.
Esta pequeñita, además de necesitar mucho a su mamá, no podía aprender igual que los demás. Después de meses en la escuela no sabía los nombres de los colores, ni de las figuras geométricas, ni nada. Al llegar a niveles escolares más altos, sus lagunas académicas eran mayores. Sus hermanos aseguran que sufrió de acoso escolar hasta la secundaria.
Hoy ésta pequeñita ya es una joven de 21 años muy bonita y trabajadora pero con una marca en su mente y en su corazón muy profunda que le dejó la escuela por no haber encajado nunca en ella.
No tenía una lesión cerebral. No tenía ningún retraso. Lo único que quería era estar con su mamá el tiempo suficiente para sentirse segura y salir a aprender por si sola.

En esta historia yo observo algunas cosas:

1. En México, y muy probablemente en otros países también, los niños deben ser escolarizados a cierta edad. Los padres se preparan en Febrero para inscribir a sus hijos y comenzar una larga jornada de muchos años de aulas, tareas, maestros, uniformes y exámenes. ¿por qué tiene que ser a esa edad y no a otra? ¿por qué no puede ser simplemente cuando el niño este listo para ir a la escuela? ¡Tal vez porque muchos padres piden a gritos que alguien más se haga cargo de sus hijos porque ellos ya no los aguantan todo el día en casa! o…tal vez porque “los buenos padres envían a sus hijos a la escuela”. No todos los niños quieren y pueden estar separados de sus padres a edades tempranas. Nos hemos dejado presionar por una sociedad que ve mal NO forzar a tus hijos a quedarse en la escuela.

2. En el sistema escolarizado que conocemos sólo tienen éxito aquellos estudiantes que poseen inteligencia lingüístico-verbal o lógico-matemática. Todos los demás tienen que arreglárselas solos para poder sobrevivir en esa jungla de pupitres. Los que tienen otras expresiones de inteligencia deben llegar al final – como estirándose para arañar la línea de meta- medicados, amenazados, deprimidos o ayudados por asesores externos porque no hay cabida para ellos en el sistema.

3. El tema de exámenes y evaluaciones será siempre punto de largas discusiones entre expertos, sin embargo creo que siempre se caerá en la cuenta de que TODOS los exámenes o evaluaciones que se aplican en las escuelas solo sirven para comparar niños listos con niños brutos – de acuerdo a sus propias definiciones de listos y brutos ¡claro!- ¿No propicia esto una especie de acoso escolar? ¿No es una calificación una caja donde ponen a los niños para compararlos unos con otros? ¿No es esto el primer peldaño en la escalera del bullying?

4. Un solo maestro no puede atender las particularidades de cada uno de sus alumnos. Algunos tienen 10 alumnos, otros 20… ¡pero otros tienen hasta 40! Es una locura.

Lo más importante que yo observo de todo este asunto es que los niños de hoy tienen muchos derechos. La ONU se ha encargado de difundirlos por todos lados y en todos los idiomas y aunque ésta larga lista de derechos le ha salvado la vida a muchos pequeñitos no he encontrado por ninguna parte el derecho que debe tener un niño de ESTAR CON SUS PADRES EL MAYOR TIEMPO POSIBLE.
Por supuesto que el estado debe intervenir cuando un niño o niña no está a salvo con sus padres pero un niño protegido por padres amorosos y responsables producirá hijos que estén listos para enfrentar al mundo fuera de su hogar a su tiempo.

Los niños tienen derecho a estar con sus padres – o cuando menos uno de ellos- aunque no lo haya decretado ninguna organización de derechos humanos.

Este derecho es más importante que la escuela obligatoria o que tener mucha ropa

Tus hijos tienen derecho a estar contigo, a conocerte, acariciarte, disfrutar de tu comida, sentir tus abrazos, oír tus instrucciones, prepararse para ser grandes, vestirse con la ropa que preparas para ellos, salir a caminar, beber de tu leche, crecer sanos con tus cuidados, saber distinguir un buen amigo porque les enseñaste cómo hacerlo, que los enseñes a ir al baño, que les digas como hablar bien, que se duerman contigo, que lloren juntos, que sepan escoger un buen esposo(a), que no se cansen de hacer las cosas bien, que amen la vida, que disfruten aprender, que se maravillen con la luz de la luna, que sepan tender bien su cama, que distingan entre el bien y el mal y escojan hacer el bien siempre… a eso tienen derecho tus hijos aunque no lo diga la lista que reparten en todas las escuelas y centros comunitarios.

Es su derecho… y el tuyo también.

Comentarios 16

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  1. Rocio Morales

    Concuerdo totalmente contigo, yo envié a mi hija a la escuela a los 3 años porque era lo esperado socialmente lloro mucho el primer año y hasta las maestras nos veían como bichos raros a mi compañero de vida y a mi porque según su punto de vista ella lloraba porque la teníamos muy sobreprotegida, me arrepiento de no haberla sobreprotegido mas de haberlo hecho la hubiera dejado de mandar a la escuela como mi intuición me lo dictaba pero hice caso a todos los consejos de que en ella se tenia que acostumbrar, que si era por su bien, que solo era a la entrada y después se le olvidaba jugando. Curso los tres años de kínder en el ultimo año recuerdo que siempre a la entrada preguntaba si había ido su maestra con la esperanza que le dijeran que no, ella sabia que si no iba su maestra nosotros siempre la regresábamos a la casa no nos gustaba que la pusieran en otros grupos. Ese fue su paso por la escuela, hace 7 meses iniciamos el camino de la educación en casa aún estoy recolectando información, y aún con muchas preguntas, pero tengo la seguridad de que para ella aprender en casa es lo que la hace feliz. Esta aprendiendo a leer a su ritmo, es muy sociable vivimos en el mar, siempre hace amigos cuando salimos así. Creo que muchas historias cambiarían si nos atreviéramos mas a seguir nuestra intuición como mamas y no dejarnos llevar por lo esperado socialmente. Saludos desde el caribe mexicano

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      Cecilia Arévalo

      Gracias Rocio por compartir tu experiencia. Me alegra saber que tomaste la decisión de educarla sin ayuda de la escuela. Estoy segura que hoy esta disfrutando de tu compañía y eso va a marcar su vida para bien el resto de sus dias. Un abrazo y que disfruten mucho su tiempo juntas.

  2. Raquel Serna Rodriguez

    Muchas gracias hija por llamar la atención a la primera necesidad del niño. ESTAR CON SUS PADRES. Yo tuve muy claro eso en la vida de ustedes, pero como muchos padres que no conocíamos otra opción, las llevé a la escuela. Tu no te acuerdas pero, yo lloré el día que te deje en le Kinder, pues sentía miedo de no saber en manos de quien estaba poniendo mi niña. Para ti y para Piti no fue traumático ir a la escuela, pero para Yohanna sí, aunque yo me pasé un año afuera del salón de ella para ayudarla a vencer el miedo de quedarse. Hasta ahora supe que ella sufrió mucho el separarse de mi. Que bueno que hoy hay más conocimiento y opciones para atender mejor a los hijos.

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  3. Ana Ojeda

    Madre mia… quedó muy padre éste artículo! Estoy muy contenta de que estés realizando algo que te apasiona tanto. Te amo mucho!!

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  4. Ana Trejo de Sainz

    Ceci, has sido un ejemplo para mi desde que yo era niña y tus artículos han enriquecido mi labor ahora de mamá… Mi total respeto y admiración por tu pasión y convicción para guiar, formar y amar a tus hijos… Soy nueva en este tema de educación en casa, pero los 5 meses que llevamos han cambiado mi vida y la de los míos, sobre todo por lo que mencionas justo en este artículo… Gracias por compartir tu amplia experiencia y dar una guía a los que a penas empezamos en esta apasionante tarea… Un abrazo!

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      Cecilia Arévalo

      Muchas gracias Anita. Es muy alentador haberlos visto crecer a ti a Julio, formar una familia y verlos responsabilizare de ella. Animo chicos!! Los frutos serán muy buenos y abundantes!! Les deseo mucho bien en este camino que empiezan.

  5. cynthia d Jiménez

    Gracias por este artículo, muy interesante y buenísimo… yo tengo a mi hija mayor en la escuela,y cada día q la dejo es un constante orar por ella para q Dios la guarde d tanta gente que hay sin el temor de Dios alrededor d ella… q ni la piensan en ofender, ser groseros y faltar el respeto. Es por eso q doy gracias a Dios por éste tipo de artículos q nos animan a enseñar en casa… Dios bendiga sus vidas

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      Cecilia Arévalo

      Gracias Cynthia. Mi deseo es que cada vez haya mas padres que quieran criar hijos mas sanos, mas fuertes y mas sabios. Muchas bendiciones para ti y los tuyos también.

  6. Judit Villarreal

    ¡Excelente artículo Ceci!
    Veo que en nuestra sociedad está muy desvalorizado nuestro lado emocional por el alto valor a lo racional y lo académico. No digo que estos son sean importantes, pero pasa que se nos olvidan cosas súper básicas como seguir nuestros instintos. Necesitamos que haya instituciones o decretos para hacer lo que en nuestro interior ya sabemos. Es chistoso, en la naturaleza, los demás mamíferos amamantan todo el tiempo que lo que la cría lo pide, cuando lo pide, las mamás están con sus hijos todo el tiempo y obviamente no se leyeron ningún libro de crianza consciente. Somos nosotros los que necesitamos que a través de un medio intelectual por así decirlo, nos recuerden lo básico, como la necesidad primaria de los niños de estar la mayoría del tiempo con sus papás.

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      Cecilia Arévalo

      Así es Judith. Me alegra mucho saber que ustedes ha decidido practicar esto en sus propias vidas. Gracias.

  7. Lolita de Ojeda

    Mi amada. Si era, no cabe duda que cada dia tus articulos son interesantes,reales y practicos,ya que tu lo vives con tu familia, te felicito ,una aportacion sabia para la sociedad. Te amo hija.

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