8 peligros que corre un niño con una educación en casa mal planeada

Cecilia Arévalo Educación sin Escuela 16 Comentarios

1. Perder el tiempo. Todos hemos escuchado esto: “El tiempo es muy valioso”, pero nuestro diario vivir puede estar diciendo otra cosa. Los juegos, el entretenimiento y la diversión son parte esencial de la vida de un niño pero aun en eso debe haber propósito. Una vida no escolarizada mal planeada puede terminar en niños frustrados, enojados y deseosos de regresar a la escuela porque en casa las rutinas de aprendizaje son muy escasas, no van dirigidas a ninguna parte y tampoco tienen una utilidad práctica. Un sin fin de habilidades sólo se pueden desarrollar a temprana edad –como la música, la obediencia por amor o el aprendizaje de otro idioma- y el tiempo valioso se puede desperdiciar en trabajos manuales inútiles o limpiando la casa. Una planeación correcta debe incluir objetivos y metas claras para cada uno de tus hijos en todas las áreas con juegos, visitas, peliculas, deportes, libros, y todo lo que se te ocurra que aporte a lo que quieres construír.

2. Abrumarse por la carga de trabajo. Muchas veces los padres luchamos con la idea de criar súper hijos y los llenamos de actividades, proyectos y responsabilidades desde muy pequeños. El imaginario colectivo actual nos dice que una buena educación es saber MUCHO de TODO y sometemos a nuestros hijos a cargas de trabajo muy pesadas. Los aplastamos con nuestra tremenda presión y entonces ellos pierden su entusiasmo por aprender. Todo es una obligación y no un placer. Aprender es una obligación, limpiar es una obligación, leer es una obligación… ¡uf! Olvidamos que el propósito de que estén con nosotros en casa es instruirlos en su propio camino y no en el nuestro y que eso se descubre cuando construyes relaciones profundas con ellos. La niñez nunca se va a repetir, ¿por qué arruinarla con densas e inútiles cargas de trabajo en casa?

3. Ahogarse en las limitaciones de sus padres. Cuando los niños son pequeños es fácil suplir sus necesidades físicas, emocionales e intelectuales pero en la medida que crecen esto se va complicando. Un padre debe estar creciendo todo el tiempo, creciendo en sabiduría, en fuerzas, en paciencia y en capacidad intelectual. Aun así, y con el paso del tiempo, los hijos nos rebasarán en muchas áreas y entonces llegó el tiempo de buscar ayuda y recursos por fuera. No dejes que tus hijos detengan su avance por tus limitaciones o tus temores. Lo mejor que te puede pasar es que tus hijos te rebasen y los veas desarrollar todo su potencial. Pedir ayuda por fuera no significa regresar al sistema escolarizado sino encontrar alternativas para darle continuidad al su proyecto de vida como clases particulares, maestros especializados en algo, mejor material didáctico o mejor tecnología en casa. Tus limitaciones nunca deben detener el desarrollo de tus hijos.

4. Sentirse escolarizado pero en casa. La idea de educar en casa debería representar una mejor propuesta educativa comparada con el sistema escolarizado convencional porque usas mejor tu tiempo, aprendes mejor, construyes lo importante y dejas por un lado lo urgente. ¿Cual sería el propósito de que te llevaras la escuela a tu casa? ¿Qué no sería meter lo obsoleto dentro de una propuesta innovadora? Es como querer construir algo nuevo con materiales viejos. Es usar paradigmas educativos que han demostrado ser inútiles en un entorno todavía más limitado. Las familias que optan por esto crían hijos muy frustrados. Son chicos que tienen que hacer todo lo que se hace en la escuela pero peor porque lo hacen sin amigos, sin juegos y sin ningún aprendizaje significativo. Si tu haces esto paulatinamente ellos dejaran de confiar en ti. Cuando tomas la decisión de educar sin escuela vale la pena romper con todos los paradigmas escolarizados que tenemos en la cabeza y comenzar con algo completamente nuevo. No te quedes atado al sistema convencional porque la única razón por la que lo haces es por temor. Experimenta nuevas cosas con ellos, intenta nuevas técnicas, construye nuevos contenidos, no te quedes atado a tu propio pasado.

5. Estar muy aburrido. Cuando una familia cae en la trampa de adoptar la educación en casa sólo por imitación se va acabando el entusiasmo con el que se comenzó al principio. Los padres pierden la visión, o se dan cuenta de que nunca la tuvieron, y se van quedando sin ideas que los hagan avanzar. Se seca la fuente que los mantenía vivos y se conforman con hacer lo mismo que ya conocen. Los niños se van quedando sin la genuina atención de sus padres porque se distraen con otras cosas: sus propios proyectos personales, su trabajo, la presión de la familia externa o sus temores. La familia completa comienza a caer en el pozo de las rutinas aburridas, repetitivas y sin sabor. No hay salidas, no hay sorpresas, no hay cambios repentinos en los quehaceres, no hay proyectos emocionantes y sin lugar a dudas el aburrimiento traerá rebelión.

6. Sentirse superior a los otros niños. Cada día hay más familias que optan por este proyecto de vida. Este movimiento está tomando fuerza y se está posicionando como una verdadera alternativa educativa. Nuestros hijos nunca deben perder el enfoque. No los hemos sacado de la escuela para ser más valiosos que otros, lo hemos hecho porque queremos que sean más útiles, más capaces, más empáticos, más productivos y más sabios por el bien de ellos y de todos los demás. Si nuestros hijos piensan que valen más que los demás sólo por no ir a la escuela indudablemente es porque nosotros lo sembramos así en sus mentes. La situación que vivimos hoy como sociedad, como nación, como planeta, no va a cambiar a menos que entendamos que la verdadera humildad consiste en entender quienes somos. No somos ni mejores ni peores que nadie. Sólo somos nosotros mismos, listos para participar y cooperar en lo que la vida nos ponga en frente.

7. No reconocer ninguna autoridad. Como les hemos enseñado que todo lo que quieran en la vida lo pueden lograr y que no hay ningún limite para lograr sus sueños, mas que los que ellos mismo se impongan, entonces se sienten invencibles, autosuficientes e implacables y, ¡eso está muy bien! siempre y cuando entiendan también que el orden social requiere de autoridades. No estoy hablando de esclavitud, estoy hablando de ORDEN. El principio de este estilo de vida comienza en casa con los padres. Ellos deben reconocer en ti, antes que en cualquier otra persona, una autoridad. Es bastante más común de lo que me gustaría reconocer observar niños educados en casa con actitudes retadoras y de insubordinación frente a algunas autoridades. Hay métodos viables y poderosos para cambiar a las autoridades injustas. Ya hay demasiados rebeldes sin propósito en este planeta. No creo que debamos contribuir con más.

8. Tener una madre histérica en casa. Sé de lo que te hablo cuando menciono esto. Cuando sobrecargas tu agenda, te llenas de más actividades de las que puedes hacer, no duermes bien, no salen las cosas como quieres o simplemente amaneciste con “tus hormonas locas”, los gritos, las patadas y los sombrerazos abundan en todos los rincones de tu casa. Si tu no puedes lidiar con eso, si no puedes tomar el control de tu vida y no puedes ordenar tus prioridades entonces mejor deja que tus hijos sean enseñados por alguien que si pueda hacerlo. Muchos chicos que circulan por las calles hoy tienen heridas profundas en su mente y en su corazón por tener una madre así. Viven vidas muy limitadas cuando son mayores. No pueden relacionarse bien con otras personas y jamás encuentran la plenitud en su madurez. Es preferible que los mandes a la escuela y que al llegar a casa encuentren a una mamá contenta a que estén cerca de ti todo el día pagando un alto precio.

Estas son situaciones comunes y muchas familias que educan en casa las hemos sufrido. Muchos también se han desanimado…
Pero, no te preocupes, si tu observas alguno de estos aspectos anteriores en tu familia sólo ocúpate en identificarlo y luego en cambiarlo. No hay duda de que los beneficios superan a los problemas cuando nos enfocamos en construir y sembrar lo valioso en nuestros hijos. ¡Todavía hay mucho que aprender!

Comentarios 16

  1. Lily

    Me ha encantado este artículo y me ha llegado en el momento preciso, estoy en una etapa desorganizada e incluso se estaba poniendo desalentadora porque muchos de mis esfuerzos no están rindiendo frutos, me desespero cuando no tengo la forma de medir y calibrar lo que estamos haciendo y estoy cayendo en muchos errores que no había tomado en cuenta. Veo muchos artículos que hablan de la parte bonita del homeschooling pero pocos que se enfocan en lo que puede salir mal o cuando las cosas no salen según lo planeado; Gracias por escribir sobre esto, saludos!

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  2. Gaby

    Hola, abri este articulo porque siempre tengo temor de fallar en lo que hago. A pesar de tratar de dejarme guiar por Dios en cada paso, me pasa lo de la madre histerica… jeje
    Me cuesta tambien tratar de no aburrirlos , pero a pasar de todo , quiero este para mis hijo, no quiero enviarlos a la escuela, aunque cueste, se que es el camino correcto.
    Gracias

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      Cecilia Arévalo

      Hola Gaby. Creo que todas las mamas tenemos algo de histéricas, no te preocupes. Algo que te puedo compartir de mi propia experiencia es que tienes que aprender a ser genuina. Solo se tu. Todos los hijos saben reconocer lo genuino y responden bien a eso, pero también te digo: genuinamente busca siempre ser mejor. Abrazos cariñosos.

  3. Angelica

    Lo Que vale la pena, cuesta.
    Gracias por tu articulo, este anio empece hs con 2 de mis pequenos, comence muy disciplinada y con mente escolarizada, despues me relaje, entendi mi libertad y lo maravilloso Que es guiarlos y ensenarles… no tiene limites! Poco a poco hemos avanzado… mucho!
    Pero puedo ver lo importante que es no perder el rumbo y tener un balance. Y definitivamente, es un camino mas dificil, pero vale la pena! Ellos crecen, … y yo tambien!

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  4. Melissa

    Hola, maravilloso articulo! muchas gracias! Me gustaría aportar una pequeña reflexión.
    Es una realidad que muchas madres nos sentimos a veces frustradas, a veces desanimadas, y muchas veces histéricas. Pero no creo que la solución frente a nuestra incapacidad por mejorar, sea meter al niño al colegio. Cuando dejamos que Dios sea quien nos guíe en este proceso de educar en casa, nos damos cuenta que no se trata solo de lo que tenemos que enseñar a nuestros hijos, sino principalmente se trata de lo que nosotros los padres necesitamos aprender. Queremos edificar el carácter de nuestros hijos, pero los primeros que debemos dejarnos moldear el carácter por Cristo, somos nosotros!
    Las familias que educamos en casa con principios biblicos, sabemos que es necesario ir a la fuente cada día, pedir a Dios diariamente en oración, que nos ayude a reflejar el fruto del Espíritu Santo en nosotras: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, humildad, dominio propio. (galatas 5:22)
    Esto es maravilloso, pues cada día es un reto para dejar de ser la mamá histérica para lograr ser la mamá que Dios quiere que seamos, y más adelante poder recoger un fruto abundante de justicia y sabiduría en nuestros hijos.
    Como es un proceso, si nos equivocamos y volvemos a “recaer” en la histeria, una muestra de humildad es pedir perdón a nuestros hijos, y tal vez, logremos hacer acuerdos para que todos seamos colaboradores de la paz en el hogar! Educamos más con el ejemplo que con los sermones y crecemos espiritualmente todos en familia!!
    Por eso, no creo que la solución sea desistir, abandonar, y escolarizar. Estaríamos dejando de recibir un regalo maravilloso en el futuro: ser mejor mujer, madre, esposa, y ser humano.
    Bueno, solo quería aportar esta pequeña reflexión.
    Muchas gracias nuevamente, y muchas bendiciones a ti u tu familia!

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  5. Alma

    Muy buen articulo, muchas gracias !!! Mi hija tiene 14 años y esta en su segundo año de HS, en lo personal no la regresaría a la escuela a menos que ella me lo pidiera, que no lo creo, la verdad aveces si me desespero pues a esta edad se quedan mucho tiempo en la computadora sin embargo no esta mucho en redes sociales, le gusta mucho la edición de vídeo y pintar, le compro lo que necesita, edita y dibuja muy bien por computadora, es ciclista seleccionada de estado y hace triatlon, (quiere ser ciclista profesional) sin embargo no le gusta mucho socializar, motivo por el cual la saque de la escuela por bulling. No se como hacerle pues ella misma dice que es mas fácil escribir que hablar con la gente.

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      Cecilia Arévalo

      Que interesante todo lo que hace tu hija! Creo que los padres tenemos un sentido que aventaja a cualquier maestro o tutor: podemos descubrir cosas del corazón y la mente de nuestros hijos mejor que nadie. Observa con detenimiento a tu hija, escúchala y descubre si lo que siente es temor o solo es parte de su personalidad el ser reservada. Grandes creativos de la historia han sido personas que no les gusta convivir con la gente pero han sabido comunicarse de una manera maravillosa escribiendo. Disfruta el tiempo que pasas con ella y seguro encontraras la manera de darle la dirección que necesita.

  6. Juliette Cubillos

    Hola, es un bello artículo, creo que a mi me pasa de todo un poco jejeje, hace dos años desescolaricé a mis dos hijas, en estos dos años hemos pasado por varias etapas, de miedo, alegría, satisfacción, dudas.. En fin .. Ha sido una montaña rusa, pero en mi corazón siempre supe y sé que es el camino correcto y creo que para seguir firme en él debemos enriquecernos con todos estos artículos y vivencias de otras personas que ya han pasado por lo mismo, es bueno saber que uno no está tan loco jejeje y que siempre hay tiempo para mejorar!! Un abrazo desde Colombia…

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      Cecilia Arévalo

      Gracias Juliette, mucho animo y un gran abrazo te mando desde México! No te canses de hacer las cosas bien, de construir todos los dias y de sembrar en los corazones de tus hijas, veras que cosecharas grandes frutos.

  7. Rubén Nequiz

    Creo que es un gran artículo, aun así tengo mis dudas, mi madre quiere hacer lo mismo con mi hermano de 13 años, yo tengo estudios universitarios pero si veo que la educación publica que el recibe es muy deficiente y aunado a que el no tiene un deseo por aprender o estudiar se piensa hacer eso, tu articulo me ayuda a equilibrar muchas cosas, tengo una pregunta ¿como alientas a alguien a buscar por si mismo, siendo todos diferentes? ¿como colocas en una persona ese deseo?, yo siempre tuve ese animo y amor a leer y leer e investigar, pero no se como lo obtuve. ¿alguna idea?

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      Cecilia Arévalo

      Hola Rubén! en realidad no debería ser tan difícil alentar a alguien para que sea el precursor de su propio aprendizaje. Desde que nacemos y cuando somos pequeñitos todos tenemos ganas de aprender y no hay quien nos detenga, ni siquiera los regaños de mamá pero a medida que vamos creciendo esa curiosidad y anhelo de experimentar va desalentándose por diversas causas pero una de ellas es el sistema educativo que lo que pretende es que todos aprendamos al mismo tiempo y a la misma velocidad. Muchos, como tú, tienen la fortuna de descubrir sus habilidades desde pequeños y encuentran la manera de aprovecharlas al máximo como te sucedió en la lectura pero otros no corren con la misma suerte precisamente porque todos somos diferentes y el sistema escolar tiene solo cabida para los que poseen inteligencias académicas o lógico matemáticas.
      El verdadero aprendizaje siempre va a estar relacionado con las emociones. Entre más agradable sea la experiencia (o desagradable, según sea el caso) más profundo será el aprendizaje también. Cuando a un niño se le responden sus preguntas cotidianas y además se les enseña cómo y dónde buscar por si mismos las respuestas entonces se vuelve un estilo de vida sencillo pero de contenidos profundos. Los padres podemos aplicarnos en observar y relacionarnos con nuestros hijos de tal manera que les rodeamos de las herramientas necesarias para descubrir y potencializar sus dones y habilidades, cosa que en la escuela será mucho más difícil simplemente por el número de chicos con los que se tienen que trabajar. Simplemente piensa: ¿Qué pasaría si todas las preguntas que alguna vez se me han ocurrido desde la infancia se me hubieran sido contestadas o me hubieran dado la oportunidad de buscar su respuesta sin prisas, sin exámenes, sin más objetivos que responder a la misma pregunta? Lo impresionante aquí también es que la mayoría de las preguntas que hacen los niños muy poca gente se las puede contestar porque necesitas saber mucho de ciencias o arte o lo que sea… pero, ¿qué pasaría si los padres se sentaran con sus hijos y dedicaran un tiempo diario para investigar y aprender juntos cuestiones cotidianas que involucran principios de física, química, matemáticas o historia hasta que quedara completamente satisfecha su duda? Nos han enseñado la necesidad de que alguien nos enseñe y eso ha limitado nuestro aprendizaje enormemente.

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